Estar en la piel de otro es un ejercicio que entraña por sí mismo altas cuotas de solidaridad. A los zapatos de otros se llega también por necesidad y este es el caso de los choferes de Taxis Cuba, quienes trastocaron su cotidianidad y profesión para asistir al personal de la salud, durante la pandemia que nos llena de zozobras desde el pasado marzo de 2020.

Si un colectivo supo reinventarse ante el escenario que impuso la COVID-19 en esta isla, en tensión de antaño debido a la política hostil de Washington, esa ha sido la empresa Taxis Cuba.

Con el coraje que implica, los choferes han estado en el traslado de muestras, materiales y pacientes sospechosos (y confirmados) de COVID-19, han estado atendiendo urgencias del SIUM, han estado regresando a sus hogares a personas curadas desde centros de aislamiento, estuvieron en el traslado de las Brigadas Henry Reeve y también están entregando alimentos y compras a domicilio. Un mapa diverso de tareas.

Por si fuera poco, a finales del pasado mes de agosto, Cuba fue azotada por una tormenta tropical (Laura) y nuestros choferes estuvieron de nuevo en la avanzada. Esta vez usaron los trajes de la Cruz Roja Cubana en un gesto de respeto y solidaridad. No son otros choferes, son los mismos que meses antes portaban la vestimenta verde del personal de la salud.

Pero, no sería justo solo mencionar a los choferes: detrás hay un equipo de dirección y asistencia que facilita y agiliza las gestiones y son a veces, los menos visibles: nos referimos a directivos y especialistas, pero también a los mecánicos y a otros tantos que refuerzan y garantizan el funcionamiento del equipo.

No hay tiempo para reconocimientos fatuos, tampoco lo precisa el colectivo de Taxis Cuba para seguir enfrentando con más coraje y dignidad cada nueva tarea para vencer este virus. Está claro que, en momentos difíciles, somos capaces de defender a Cuba, lo mismo del coronavirus que de los desmanes de la naturaleza.
(Foto: Naturaleza Secreta)